¿El fútbol es un deporte? Lo pregunto porque mirando el twitter me he quedado alucinada leyendo barbaridades de todo tipo contra políticos, vascos, catalanes y público en general. Algunos comentarios rozaban la apología del terrorismo, por ejemplo: gasearía el estadio. Me parece muy fuerte. No se si los que están haciendo esos comentarios están viendo el partido o mirando a la grada con prismáticos. O lo mismo están mal de la cabeza. Y de la lengua también. La verdad, no se si lo están pasando bien o mñas bien lo están pasando fatal. Deberían poner a Dora la Exploradora, es mucho más instructivo, incluso se aprende inglés. En Dora la Exploradora te enseñan cómo hacer desistir a un ladrón (el zorro) de que robe, con sólo decirle swiper no robes, swiper no robes, swiper no robes. Así de fácil. Deberíamos aprender de Dora y decirle eso de "swiper, no robes" a más de cuatro que hay por ahí. Tanto fútol ni ná de ná.
Las tres cuartas partes de mi actividad son mentales. Pienso que paso demasiado tiempo pensando. Pienso que tengo que pensar menos y hacer más. Pienso que pensar tiene su tiempo, y lo tengo que encontrar.
sábado, 26 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Mi cruz de mayo
Llegué al hotel que previamente tenía reservado. Era muy temprano. Hacía frío. Tras hacer cola en recepción, donde me tomaron los datos y me colocaron una pulsera ("el todo incluido", pensé yo), me senté a esperar que el botones llegara para llevarme a mi habitación. Novena planta. Preciosas vistas. Aparentemente el lugar era tranquilo, aunque nada acabó siendo como parecía ser. Nada más soltar mi mochila, aparece la recepcionista de la planta y me entrega un camisón. ¡Pero, oiga, si casi me acabo de levantar, cómo voy a acostarme otra vez!. Nadie me hizo caso, así que yo tampoco le hice caso al camisón que quedó allí, tirado en la cama, mientras yo me dedicaba a averiguar cómo funcionaba el mando de la cama articulada. Ahora subo los pies, ahora subo la cabeza, ahora me quedo pillada como el jamón de un sandwich,.... ahora sí, ya lo domino. Vuelve a entrar la recepcionista y me pregunta si quiero desayunar. Yo ya vengo desayunada, muchas gracias. ¡Ay, si llego a saber lo que el día daría de sí, acepto el desayuno seguro! Pues póngase el camisón que enseguida comienzan las actividades que el hotel le tiene preparadas. Está bien, es rara esta situación, llegar a un sitio desconocido y que te quiten la ropa... tiene su punto; o te pone los pelos de punta, depende. Mi vecina me pregunta cosas de mi vida y me cuenta que es la sexta vez que visita este hotel. Debe ser bueno, pensé yo, porque con la de hoteles que hay, repetir tantas veces será por algo ¿no? Ahora entra en la habitación una especie de comité de recepción, todos uniformados, y me preguntan si estoy preparada. No, contesto yo. Se ríen, sueltan una retahíla y se largan. Miro a mi vecina. Mi vecina me mira. Dos segundos de silencio y me sigue contando sus historias. De repente, el botones, ¡vamos señora que nos están esperando! ¿Señora soy yo? definitivamente tengo que mirarme lo de las patas de gallo. Me meten en una limusina con otros turistas. Tras un corto pero azaroso trayecto, nos bajan y nos instalan en una habitación. Sin instrucciones. Sólo esperar. Y a mí que me suena tu cara, me dice una de las turistas. Pues... a ver, repasemos dónde hemos podido coincidir. El reducido espacio, la inquietud de no saber y un tiempo sin tiempo, hicieron surgir lazos de calidez y de apoyo mutuo, de sentimientos sinceros y fuertes. Quizás sólo yo lo vea así, pero creo que nunca voy a olvidar ese momento, ni las caras, ni los nombres, ni la valentía, ni la fortaleza. Pero, sobre todo, creo que nunca voy a olvidar el llanto de un bebé, tan cercano, llenando todo el aire tóxico y radioactivo de aquél espacio, y el sentimiento de impotencia.
Durante varias horas, por turnos, nos pasaban a una habitación donde la desconfianza crecía al mismo tiempo que la amabilidad de la gente que te atendía. Más amable, más mosqueo. También por turnos almorzamos y merendamos. Resultó bastante cómico intentar quitar la tapa de plástico que cubría la taza de leche, sin derramarla. Es curioso cómo en estos lugares, las comidas marcan los tiempos. Cada bandeja te dice las horas que han pasado y las que quedan por pasar. Realmente patético y patéticamente real.
¡Vámonos, la limusina está en la puerta! Llegamos de nuevo al hotel y pienso que no volveré a ver a las personas con las que he pasado la tarde. Me despido. Me encantaría veros de nuevo, mucha suerte. Adiós.
La noche parece no llegar, el reloj parado, otra bandeja, ya queda menos, quiero dormir, no puedo dormir, no quiero pensar, no dejo de pensar.....uf, me duermo al final.
Lo que sigue a continuación, tan previsto y tan imprevisto, me viene a la mente a base de flashes que, con más paciencia ajena que propia, y a base de preguntar miles de veces lo mismo, he conseguido hilar de forma más o menos coherente.
Recuerdo pensar "llegó la hora" y sentir ese pellizco en el estómago, mezcla de .... ¿de qué? Mientras mi cama se desliza rauda por pasillos llenos de gente, casi chocando con paredes, yo intento despedirme, pero no me resulta posible, todo va tan rápido... ¡Ahí va, el comité de bienvenida otra vez!; me sonríen de nuevo, me mosqueo, trato de sonreír también. Sé que voy a perder la conciencia y me gustaría saber cómo y cuándo.
No veo nada. No escucho nada. No siento nada. Tampoco me importa nada. Abro los ojos. ¿Dónde estoy? ¿qué hacemos aquí? ¿qué cubre mi boca y mi nariz? Respiro hondo y soplo. Me duermo. ¿Alguien me ha dicho algo?
Vuelvo a deslizarme por pasillos, muy rápido. Veo las caras que esperaba, a tropezones. Ahora si sonrío, sin esfuerzo. Noto que todo ha ido bien. Siento paz y sueño, mucho sueño. Un sueño blanco, sin imágenes. Me cuentan que durante mi largo levitar se acercó hasta mí una de las turistas con las que pasé la tarde anterior y me dijo, "todo ha salido muy bien", y que yo le sonreí y apreté su mano sin ser capaz de articular palabra. Y me viene esa imagen a la cabeza y me parece recordarlo, pero no lo sé. Me encantaría recordarlo y poder darle las gracias. Este gesto me confirma que aquella tarde no sólo fue especial para mí. Me gusta que esto sea así.
Ahora no hay bandejas, el tiempo no pasa. Llega otra noche, llega otra mañana. Y dejo el hotel. Terminan las cruces de mayo, todas menos la mía. Aquí sigue, erguida, aguantando la lluvia de estos días, con sus flores chuchurridas. Trato de componerla pero.... hay que cosas que no tienen apaño. No importa, tengo que seguir. Otra vez el pellizco en el estómago, mezcla de.... ¿de qué?
No veo nada. No escucho nada. No siento nada. Tampoco me importa nada. Abro los ojos. ¿Dónde estoy? ¿qué hacemos aquí? ¿qué cubre mi boca y mi nariz? Respiro hondo y soplo. Me duermo. ¿Alguien me ha dicho algo?
Vuelvo a deslizarme por pasillos, muy rápido. Veo las caras que esperaba, a tropezones. Ahora si sonrío, sin esfuerzo. Noto que todo ha ido bien. Siento paz y sueño, mucho sueño. Un sueño blanco, sin imágenes. Me cuentan que durante mi largo levitar se acercó hasta mí una de las turistas con las que pasé la tarde anterior y me dijo, "todo ha salido muy bien", y que yo le sonreí y apreté su mano sin ser capaz de articular palabra. Y me viene esa imagen a la cabeza y me parece recordarlo, pero no lo sé. Me encantaría recordarlo y poder darle las gracias. Este gesto me confirma que aquella tarde no sólo fue especial para mí. Me gusta que esto sea así.
Ahora no hay bandejas, el tiempo no pasa. Llega otra noche, llega otra mañana. Y dejo el hotel. Terminan las cruces de mayo, todas menos la mía. Aquí sigue, erguida, aguantando la lluvia de estos días, con sus flores chuchurridas. Trato de componerla pero.... hay que cosas que no tienen apaño. No importa, tengo que seguir. Otra vez el pellizco en el estómago, mezcla de.... ¿de qué?
miércoles, 4 de abril de 2012
Castigador castigado.
Desde que el nuevo gobierno empezó a funcionar tengo los pelos de punta. Comprendo que la situación económica requiere medidas drásticas. Vale. Pero... ¿tan drásticas?. La reforma laboral nos ha colocado a los que llevamos toda la vida trabajando al borde del abismo más profundo. Nos ha convertido en esclavos, sometidos al deseo de nuestros amos, sin valor alguno, basura de la que te deshaces cuando te molesta. El miedo y la desesperación han sustituido al malestar y la ilusión. Malestar por la situación anterior a las elecciones. Digo esto porque los que se pasan el día criticando al partido gobernante, se olvidan que está ahí, y con mayoría absoluta, por la repulsión que llegó a provocar el gobierno saliente. Les recuerdo a los que tienen memoria de pez que llevamos en crisis varios años, que la crisis iba en aumento y ninguna medida parecía dar resultado; que estábamos viviendo en un limbo con fecha de caducidad. Y llegó la hora de votar nuevo gobierno, y, como quien se agarra a un clavo ardiendo, la gran mayoría se decidió por elegir a la oposición, a pesar de que en ningún momento había dado a conocer la política que pretendía desarrollar. ¿Qué reclamamos ahora? si se depositó la confianza en alguien que llegó al poder, no porque ganara unas elecciones, sino porque otros las perdieron, recibiendo el castigo "democrático" de las papeletas. Y ¿qué tenemos ahora? más castigo del que pretendíamos dar. No se puede votar con el corazón, sino con la cabeza.
domingo, 22 de enero de 2012
A ver si puedes calcular el logaritmo neperiano de ....
Llevo una larga temporada escuchando cantidades astronómicas que han sido robadas a las arcas públicas, "supuestamente", y que ya sabemos que nunca serán reintegradas. Lo de supuestamente no sé a qué viene porque está claro que en las arcas públicas no están esas cantidades y no son calderilla para haberse perdido en un ligero descuadre de cuentas. O sea, que sí, que han sido robadas, hurtadas, indebidamente apropiadas o como quieran llamarlo. Hace ya tiempo que no uso calculadora, ni mis ingresos ni mis gastos hacen necesario este artilugio, puedo hacer mis números con los dedos de mis manos. Pero, a lo que voy, que no son precisamente mis cuentas, porque éstas están claras y bien cuadradas (al menos de momento), sino las arcas públicas, que sí hacen necesario usar una calculadora, de esas profesionales, para poder sumar la cantidad de dinero que se ha esfumado, o que se han fumado, bebido, follado, viajado, construido, y todos los -idos y -ados que puedan imaginar. Estoy realmente cabreada. ¿Se imaginan cómo sería nuestra vida si ese dinero estuviera en su sitio? Pues yo sí me lo puedo imaginar, eso sí, siempre y cuando los que deciden los gastos fuesen "responsables". Imagino unos magníficos centros escolares, sin aulas masificadas, con profesionales que atiendan las necesidades especiales del alumnado con dificultades; unos hospitales con personal suficiente para atender a toda la población adecuadamente; unas estupendas carreteras, perfectamente conservadas, un servicio de empleo de verdad, no de desempleo, unas pensiones de jubilación decentes, un salario mínimo digno, una ciudadanía atendida y que recibe lo que da: el dinero que gana trabajando y que, hasta ahora, ha servido para financiar el tren de vida de mucho magante, inútil, irresponsable. Vaya, que me ha salido un Imagine que ya quisiera John Lenon, y yo también.
viernes, 30 de diciembre de 2011
¿sindi ó mente?
Estoy que trino. La empresa en la que trabajo lleva varios meses anunciando recortes, despidos, cierres.... No estoy segura de que esto sea necesario, desde luego es una solución, pero de ninguna manera es justa y no pienso dejar de decirlo. En cualquier caso, si piensas hacer recortes, ¡hazlos ya! y no marees tanto la perdiz que así no hay quien trabaje. Tanto rumor durante tanto tiempo sería calificable de terror psicológico. Y si la excusa es que hay que pensarlo bien para hacerlo bien, mi respuesta es, de acuerdo, piensa el tiempo que quieras pero cállate la boca hasta que tengas todo decidido.
A la vista de los acontecimientos contacté con los sindicatos, que se supone que son los representantes de l@s trabajadores/as. Y esto me encuentro: no sabemos nada y no tenemos propuestas; hay que esperar a ver lo que decide la empresa y ya veremos; esto ya no es como antes, aquí ya no hay nada que discutir, la cosa está tan mal que no queda otra que acatar los recortes, aunque se pueda discutir sobre algunos aspectos de una bolsa de trabajo que se va a crear (debe ser un premio de consolación, digo yo). Y lo mejor de todo es esto: no es que se vaya a despedir a gente, es que se extinguen puestos de trabajo.
¿Entienden ahora mi cabreo? ¿Pero esto qué es lo que es? No quiero sindicatos, son el peor escollo en la defensa de mis intereses, lo único que saben es reclamar subidas salariales o algún euro de aquí o de allí, pero de condiciones de trabajo ni mú. Eso sí, por detrás rajan de la empresa lo que no está en los escritos, y aún piensan que consiguen cosas en su "lucha". Qué decepción y qué vergüenza ajena. Para cuando la empresa les diga los recortes, despidos y cierres, no quedará tiempo para nada, porque "como no tienen ninguna propuesta".
Esto me lleva a pensar que como ell@s tienen su culo salvado bajo el manto del "Comité", a l@s demás que nos den.
Pues no señor, esto no se va a quedar así. Si no pelean por "sus compañer@s" van a tener que soportar mis críticas un día sí y otro también, y aviso que soy más pesada que un melón colgado de las pestañas.
No es de recibo que acepten las condiciones que proponga la empresa, aunque sea por vergüenza torera, pero, fundamentalmente, porque no son justas: no somos l@s trabajadores/as quienes hemos provocado la crisis y, por tanto, no tenemos que pagarla, así de fácil. Por ello es necesario buscar otras soluciones, que seguro que las hay, antes que echar a gente a la calle. Que somos personas, oiga, no números, ni alcancías.
Y si la empresa no está de acuerdo que apechugue con la vergüenza de imponer las condiciones en contra de nuestra voluntad, porque si no voy a acabar pensando que los recortes los han propuesto los mentecatos, digo sindicatos.
A la vista de los acontecimientos contacté con los sindicatos, que se supone que son los representantes de l@s trabajadores/as. Y esto me encuentro: no sabemos nada y no tenemos propuestas; hay que esperar a ver lo que decide la empresa y ya veremos; esto ya no es como antes, aquí ya no hay nada que discutir, la cosa está tan mal que no queda otra que acatar los recortes, aunque se pueda discutir sobre algunos aspectos de una bolsa de trabajo que se va a crear (debe ser un premio de consolación, digo yo). Y lo mejor de todo es esto: no es que se vaya a despedir a gente, es que se extinguen puestos de trabajo.
¿Entienden ahora mi cabreo? ¿Pero esto qué es lo que es? No quiero sindicatos, son el peor escollo en la defensa de mis intereses, lo único que saben es reclamar subidas salariales o algún euro de aquí o de allí, pero de condiciones de trabajo ni mú. Eso sí, por detrás rajan de la empresa lo que no está en los escritos, y aún piensan que consiguen cosas en su "lucha". Qué decepción y qué vergüenza ajena. Para cuando la empresa les diga los recortes, despidos y cierres, no quedará tiempo para nada, porque "como no tienen ninguna propuesta".
Esto me lleva a pensar que como ell@s tienen su culo salvado bajo el manto del "Comité", a l@s demás que nos den.
Pues no señor, esto no se va a quedar así. Si no pelean por "sus compañer@s" van a tener que soportar mis críticas un día sí y otro también, y aviso que soy más pesada que un melón colgado de las pestañas.
No es de recibo que acepten las condiciones que proponga la empresa, aunque sea por vergüenza torera, pero, fundamentalmente, porque no son justas: no somos l@s trabajadores/as quienes hemos provocado la crisis y, por tanto, no tenemos que pagarla, así de fácil. Por ello es necesario buscar otras soluciones, que seguro que las hay, antes que echar a gente a la calle. Que somos personas, oiga, no números, ni alcancías.
Y si la empresa no está de acuerdo que apechugue con la vergüenza de imponer las condiciones en contra de nuestra voluntad, porque si no voy a acabar pensando que los recortes los han propuesto los mentecatos, digo sindicatos.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Comprar votos legalmente
Pensando en las próximas elecciones me doy cuenta de que la palabra "política" se ha confundido con la palabra "partido". Me explico. Cuando una comunidad autónoma está regida por un partido y niega a un Ayuntamiento de otro signo, color, tendencia o como quieran llamarlo, dinero para hacer cosas y así anularle, ¿el partido dominante está pensando en el bien común de los ciudadan@s, o está pensando en que los de su signo-color-tendencia, ganen las siguientes elecciones en ese Ayuntamiento?. La respuesta está clara (digo yo), porque el mensaje que nos llega es el siguiente: si quieres que tu pueblo tenga cosas vota a los que están más arriba porque así tendrás favores. Lo mismo pasa con las comunidades autónomas y el poder central, sólo que aquí las autonomías tienen más margen de actuación. Pues yo creo que eso es comprar votos y creo también que eso no es hacer política, creo que eso es hacer partido y me recuerda mucho, pero mucho, a la mafia.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Escolta nen
Alucinante la movida con lo del bilingüismo en Cataluña. Resulta que dice un dirigente catalán (que por tener nombre en lengua extranjera no me atrevo a escribir, no sea que no lo haga bien), que no piensan cumplir la sentencia que obliga a compaginar las dos lenguas, castellano y catalán, en la educación (o algo así; no he entrado en profundidades porque las tonterías me cansan un poco). Me parece muy bien, cada uno es libre de decir lo que le de la gana, ¿o no?, pero eso no quiere decir que las sentencias se cumplan sólo si te gustan. Apañados estaríamos. No he podido evitar acordarme del famoso Asador marbellí que decidió plantarle cara a la Ley Antitabaco, con dos cojones. ¿En qué acabó este plante? En una pedazo de multa XXL y todo el mundo callado. Vamos a ver qué pasa con esto, teniendo en cuenta que esto no es una infracción administrativa que se apaña con una multa. Esto es harina de otro costal, hablamos de la justicia que, al menos en teoría, es independiente del poder ejecutivo, lo cual, viendo el panorama de los últimos tiempos, me produce una tremenda carcajada. De todas formas, pensando en el fondo de la cuestión, qué problema hay en aprender dos lenguas. Seguro que si les obligan a impartir inglés y catalán se conforman sin problema. Pues escolta nen, por muy arriba que estés en el mapa y por muy europeo que te sientas, te guste o no te guste estás en España, tierra de ilustres personajes, como por ejemplo Cervantes que con su Don Quijote es conocido en el mundo entero y no hablaba ni papa de catalán, así que "et fots".
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